Dedicado a las personas que son conscientes de que el arte, la poesía, la música y las letras, son los sentimientos que despiertan el alma. A los locos. A los maniáticos. A los perdidos. A los desordenados. A los cobardes. A los distantes. A los inquietos e inquietantes. A los hiperactivos. A los amantes de la Paulaner. A los que surfean. A los desconocidos. A los risueños. A los imaginativos. A los amantes del cine. A los refugiados. A los que odian el queso. A los imperfectos. A los que odian las normas y se salen de lo cotidiano.

Yo también soy una de vosotros.

sábado, diciembre 12

"La mirada que gana al poker de ases"

Y me pregunto por qué sigues escondiendote en mi cama,
haciendo que recuerde tu olor en cada suspiro de mi alma.

El rincon de la suerte que deslumbra esa mirada, que tantas dudas esconde, y que tantas cosquillas me obliga a hacerte.

Porque susurras amor con ese roce de mejillas debajo del edredon cada puta tarde de invierno, y haces que te eche de menos cada vez que pestañeo.

Es inevitable no temblar al verte caminar sin rumbo por debajo de mis labios, entre mi cuello y mi cintura; a dia de hoy sigo intentando descifrar tus recorridos de caricias con guarnición de besos cada noche de abril. 



viernes, diciembre 11

Un valiente también falla, 
pero lo intenta mil veces más.

La valentía, como muchas otras cosas, no es cómoda de conseguir. Tiene gracia que los logros más intensos, astutos,e increíbles, sean los que más te hacen sudar la camiseta en este mundo indiferente y poco trabajador.

Poca gente en esta vida es valiente, pero alguna vez en el camino hemos de serlo, por desgracia, aunque me atrevo a decir, que a veces también es por suerte. 

La valentía la define el acto y tu respuesta ante éste; pero el destino también es valentía...y tus ojeras, y tus músculos, y tus dientes y tus labios al sonreír. 

Tu letra es valentía, así como tus sentimientos; tu mirada hacia ese sitio donde no deben encontrarte, tu baño en el mar esa noche de verano sin ningún viento procedente del Norte, tu soledad, tu respiración...
Elegir respirar cada día aunque  el mundo quiera que hagas lo contrario. 

Valentía es saber que todo puede estar bajo cero, pero que tu estás en más cien. Valentía es mover cielo y tierra para encontrar aquello que todo el mundo llama "felicidad", y cuando la encuentras, darte cuenta que la tienes cada día delante de ti.

Valentía es saber perder para poder ganar el triple, saber llorar para poder sonreír otro día, saber derrumbarte para levantarte con un impulso mayor que el de los aviones que rozan el cielo. 

Valiente es aquel que muere en el intento, y resucita para derrumbarse todas las veces que sea necesario, hasta que llega a su objetivo. 

HOLA VALIENTE, SONRÍE.


miércoles, diciembre 9



Hoy tengo que confesarte,
que tengo más de cien mil razones para besarte,
dos mil para rozarte,
y incontables para rogarte que te quedes.
Porque ojalá nunca decidas mirar a través de una mirada que no sea la de mis ojos,
pidiéndote millones de caricias. 



sábado, noviembre 21


Qué fácil se hace despertarme a tu lado,
y que increíble es a la vez.

Qué sonrisa mataría el tiempo igual que la tuya, 
y que mirada mataría la distancia como lo haces tú.

Quién sería capaz de levantarme al cien,
y arrastrarse conmigo por el cero. 

Cómo serían capaces de hacerme sentir única,
y cómo serían capaces de enamorarme,
como solo lo haces tú.

Cuando decidirán ser el alma que resurge en la incertidumbre,
o cuándo volarán en mi cielo más profundo,
de donde nunca sales tú. 

Dónde estarán cuando los besos se esfumen,
y cuando las lágrimas me devoren,
seguro que no donde están tus abrazos,
porque esos están conmigo.

En qué cama se reirán como lo hacemos nosotros,
en qué sábanas se amarán de verdad, 
en qué playas se ahogarán mutuamente,
en qué Mcflurry's vivirán cada noche de verano, 
en qué películas prestarán la atención que nunca prestamos nosotros,
en qué discusiones comerán miel.

...

Dónde encontraré lo que he encontrado en tí,
dónde buscaré sin medida tus caricias,
dónde perderé la locura que se parece a la tuya,
dónde viviré la felicidad,
si no es contigo.

Por qué buscamos culpables,
si las abejas nunca se extinguirán.
Por qué nos echamos de menos,
si estamos en cada respiración del otro.

Por qué vivir sin amor,
si desde que estas tú,
eso es imposible.


sábado, noviembre 14




Hoy dedico esta canción
 a mi baile más sincero.

Solemos confundir muchas veces las cosas que vienen de casualidad,con las cosas que permanecen aunque las consecuencias no sean del todo buenas. 
Decidimos hacer frente a las nuevas murallas con nuevos soldados, en vez de volver a luchar con los que estuvieron en puño y alma. Pero ahí estaba ella.
Antes y después.

Los años pesaban, y la distancia todavía más, pero ahí estaba ella. Sonriénte, testaruda, cabezona, divertida, y con ganas de morir en el intento. Ese día agradecí haber escogido la falda escocesa como uniforme durante, al menos, 15 años. 
Seguimos adelante, a las buenas, y a las no tan buenas, y movimos montañas para que "hermanas de otra madre" se convirtiera en nuestro grito de guerra. Aunque, casi que igual, tenemos la misma madre...porque no se separan ni con 400 kilómetros. Nosotras hemos seguido su ejemplo. 

Y ahora decido pedirle al cielo que te vaya bien. Ojalá que consigas todos los objetivos que te propongas, y que triunfes en cada paso que des. Que seas feliz, y que tu sonrisa frene cualquier tempestad que pueda venir. Que sigas tan enamorada como hasta ahora, y que Carlos se de cuenta de que sin duda, eres lo mejor que ha podido encontrar.  
Pocas personas podrían sumergirse en el mar como tú, haciendo que cada uno de nosotros, nos sintamos partícipes de tenerte en nuestra vida. Me incluyo en el pack sin pensármelo dos veces. Y espero decir lo mismo cada año. 

Disfruta de tu día igual que nosotros disfrutamos cuando estamos contigo. 
Feliz día preciosa. 
Que estas 20 primaveras solo sean el principio de tu fuego, que todo lo quema. 


jueves, noviembre 5

Felices ocho primaveras que nos quedan por vivir.
Felices ocho sentidos que he descubierto contigo. 
Felices ocho sentimientos que se quedan cortos cuando te respiro.
Felices ocho batallas que moverían cualquier mar por conquistarte. 
Felices ocho estaciones del año que ni se parecen a las cien mil que pasaré a tu lado.
Felices ocho besos.
Felices ocho versos.
Felices ocho horas que la distancia no me permite darte cada día.
Felices ocho segundos que duran cada uno de nuestros abrazos.
Felices ocho tempestades debajo de las sábanas.
Felices ocho roces de pies que se convierten en sonrisas que enamoran.
Felices ocho lunares que me enloquecen.
Felices ocho ilusiones por verte.
Felices ocho constelaciones que no se igualan a tus cosquillas.
Felices ocho.
Felices "poco" comparado con lo que nos queda.

sábado, octubre 31




Parece que quisimos hacernos los complicados, y sustituir los suaves destellos de verano, por complicadas tormentas previstas.
Y mira que nos avisaron, 
nos sumergieron en el aquí y en el ahora, y nosotros aun así, seguimos mirando hacia donde acaba el mar.

Cautivos de nuestros sueños, y cegados por tanto insomnio, juramos ser participes de lo inapropiado.

Vaya estupidez.

Los sinsentidos subieron a la escalera más alta de nuestro cielo, y el ascensor, curiosamente, no funcionaba.
Pero, si,
P E R O,
estábamos en el mismo.

Qué injusta es la vida del valiente cuando falla una hora de las veinticuatro y uno de cada siete se lo recuerda cada mes del año.
Me retracto.

Volvámos a perdernos sin explicaciones,
y volvámos a soñarnos sin despertar.


martes, septiembre 29

Hoy dibujare con el color de tus pestañas, y recordaré cada gota de perfume que me refugiaba cuando nadie escuchaba mi alma.
Esperaré lo inalcanzable, porque entre los imposibles tambien estabas tu. Almenos puedo decir que hoy eres conmigo.
Cabalgaré despacio, supongo que para ahorrar tiempo, y para quedarme con cada detalle que susurre tu boca.



domingo, septiembre 27

Perdona por tardar tanto en contestar, intentaba buscar la respuesta adecuada:

"otoño"


Definitivamente me encarcelé en la nube más prodigiosa de lo que hacemos llamar cielo: con barrotes de hierro, techo de fuego, y suelo de espuma. Viví para pensar durante unos días, y creo que pensar es una de las cosas que más nos hacen perder el tiempo.
Aunque bueno, en el tiempo también pensé. La paradoja me dejó perpleja durante un par de horas, perdiendo de nuevo la noción del Norte.
Digamos que la conclusión es un tanto inigualable e inentendible. Einstein no llegó a abarcar tanto con la teoría de la relatividad, pero no me compararé con él ni mucho menos...yo estoy más loca. 
Por algunas sonrisas también.

Sigamos con el Norte. 

Exiten muchos tipos de personas, pero me centraré en las dos más importantes: las de siempre y las de nunca. Las de siempre son las de mentira, y las de nunca, las terriblemente sinceras. He utilizado el adjetivo correcto, créeme: "terrible" es lo que más puede definir a una persona de nunca. 

"Siempre" son más letras, más opciones de equivocarse, más vocales en las que atascarse, más espacios en los que romperse. Es una promesa a gran escala, de las de "mucho abarca, poco aprieta" y mira que el siempre aprieta, pero acaba por ahogarse. El siempre es un tiempo que no acaba, de modo que nos olvidamos de que sin final no hay principio, y entonces desaparecen las segundas oportunidades. El siempre implica monotonía, una vida que requiere las normas como pilares de su templo, construido sin proyectos, solo con lo ya establecido. 

El nunca en cambio...
vive para contarlo.

Es un adverbio que reconoce que las cosas se acaban, pero que por lo tanto, estuvieron. Explica el pasado, reaviva el presente, no controla el futuro. El nunca duerme ansioso de prohibiciones, y muchas veces se arrepiente de decisiones. El nunca cree en el error, en la imperfección, en el día a día de alguien cobarde (que algún día se prometerá nunca volver a serlo). El nunca permite retractarse, y no consumirse, permite ser constante, permite balancearse.

Porque el mareo inconsciente del balanceo de seguir vivo, nos hace saber que aún respiramos...

"Nunca digas siempre, así sabremos que esto, y el otoño, no acaban"











jueves, septiembre 3



Y nos fuimos,
a un lugar donde no soplaba el viento,
donde llevabamos por bandera los nervios a flor de piel,
donde nos escondíamos entre sábanas,
sin ropa que sudar,
y sin botones que estorbasen. 

Ya sabes,
zarpamos.

Desamarramos el ancla,
con cero tripulantes en el navío,
y trepamos hacia el abismo.

Nunca nadie nos encontró,
pero gracias a la luna,

-yo si te encontré a tí-





miércoles, septiembre 2

Atareada de tanto recambio,
escogí quedarme entre tus piernas.

Porque busqué,
te aseguro que lo hice,
y encontre a cuatro tontos con cuatro espadas, gritándo "valentía" por llevar armadura, 
y claro,
de que me servía besarlos si ni les rozaba el alma.

Eran espamos de carácter inconsciente, 
que buscaban la necesidad de ser recordados en cada pedazo de pulmón de esos "caballeros" (que no se quitaban el sombrero),
inútiles, 
los caballeros también, 
pero sobretodo mis impulsos.

Hasta que llegué a ese lugar,
donde cualquiera podría hondear una bandera,
donde cualquiera sería recordado, 
donde cualquiera...
"y escogí quedarme entre tus piernas"


martes, septiembre 1

Jodido verano, que no me ha dado tiempo ni para respirar,
ni para saborearlo.
Mira que es inútil eso de que el tiempo pase rápido,
y eso que los minutos a veces se hacen horas: 'sin ti'
pero también los días se hacen segundos: 'contigo'

Y ahora nos encontramos siendo participes de esto, 
que después de tanto alcohol, ya no sé si es amor o es guerra...

tus ojos son la mayor revolución del planeta



miércoles, junio 24


Qué fácil es perder la cabeza, y qué fácil es estar loco. Nunca hubiera pensado que tener amueblada la cabeza iba a ser tan complicado. 
Y entonces, entendí, que contigo es imposible. 
Miras a través del alma de la gente, sin dejar que se entrevean tus puntos débiles, ni el talón del que cojeas. Rodeas mis pupilas como si se tratase de un huracán, que vuelve de la costa oeste, arrasando, con todo y a la vez con nada. Eres el que provoca las mayores revoluciones que he podido presenciar, con tu boca, y mira que eres de pocas palabras...pero de muchos besos. Gracias por ser de las adicciones más bonitas que tengo.
También eres mi guerra, cada noche, y mi bandera blanca al amanecer. Eres la felicidad, que viene buscando recambio de balas para seguir conquistándome, y a lo tonto, ya has conseguido que medio ejército te siga en cada paso. Y yo también. 
Reluces entre la multitud porque no intentas ser el diamante que más brilla, pero tu sonrisa a veces puede llegar a ser el sol del día más largo del año, y la luna más grande que logra vencer el tamaño de Júpiter. 
No hablemos de universo si no eres consciente del terremoto que causas cuando me rozas las espalda. 

Perdona, pero tengo ganas de ti. 



sábado, junio 6


Y es ahora,  cuando has decidido cerrar los ojos para soñar, cuando empiezo a contarte cuántas veces hago yo eso al día. 

Estás a exactamente 10 centímetros de mí, en la misma cama que yo, y joder, sigo teniendo ganas de comerte. Que me encantaría estar ahora mismo en tu cabeza, diciéndote todo lo que me queda por contarte, pero ya sería demasiado pedir. Dejémoslo en que solo me hace falta mover un brazo para besarte, por fin los de Renfe se han  dignado a hacerme caso.
Te acabas de mover, y sigues sin separar las pestañas, y sin cerrar la boca. No te imaginas la de versos que puedo sacar solo mirándote.
Te despertaría a besos, pero tus labios necesitan echarme un poco de menos.

Que brindaría cada noche por conocer más de esa sonrisa que se esconde detrás de cada susurro. Y movería montañas para hacerte la mitad de feliz que me haces tu a mí. 
Que llegados a este punto, (mejor coma por si se acaba), me dejas sin habla. 
Eso de mirarte y que me tiemblen los oídos ya se ha convertido en monotonía, igual que desayunarte. O resiestearte. 

Cada locura compartida se escandaliza al ver que no somos de los que ponen límites, y que podemos ser los suicidas más buscados de este país, o del universo me atrevería a decir. Porque me tocas, y
y
y...
perdona, me he quedado viendo Wall-e.

Me tocas y viajo alrededor del pasado intentando buscar la razón de no haberte encontrado un poco antes. Solo un poco. 
Me he perdido entre demasiados baches buscando tus besos, tus pestañas, tus bailes, y tus abrazos.

Que eres la máquina del tiempo en vida, aceleras todo lo que se te ponga por delante. Y que ralentizas si te vas. Pero me estoy acostumbrando a quererte más, incluso sin verte. 

Puedo prometerte muchas cosas, pero, si el cielo se me queda corto, poco me queda por decir...

te prometo todo lo que me pidas.

Voy a intentar despertarte, enseguida vuelvo contigo. 







miércoles, mayo 20




Y lo jodido que es el cielo cuando decide ponerse a llover, recordándome una vez más que no paro de echarte de menos.
Ojalá algún día llegue a echarte de más.
Porque, joder,
qué fácil es quererte.

Soy adicta a esa forma de desquiciarme, y a esa forma de mirarme cuando no tienes nada que decir. 
Ya entiendo eso de quedarse sin palabras,
y sin respiración, 
y sin ganas de nada,
pero si de ti.

Que toco el cielo cada vez que me rozas, 
y que vivo esperando a que el sol se apague,
para poder ver como compites con la luna,
por pasar más noches.
A mi lado.
O conmigo.

Que no me acostumbro a no besarte,
y que a veces duele. 
Pero llegas, pones todo patas arriba,
y me recuerdas lo fácil que es quererte.
Y lo fácil que es ser feliz. 
Contigo.



Porque sí, contigo





sábado, mayo 9

Yo también. 

Decido empezar contándote el final,
por si algún día no soy capaz de contar el principio.

Por eso de que los recuerdos, que te hacen volver atrás,
y te replantean, ellos mismos, porque no te paraste a mirar al frente mucho antes. 

Y porque estoy segura de que estabas ahí.

Eso de que las casualidades no existen,
que sus labios decidieron viajar para encontrarse con los míos,
y que sus brazos eran el escudo que me faltaba,
son tan verdad como,
que yo también.

Porque sé lo que es sentir rápido,
y sentir fuerte,
y morirme mientras vivo,
y vivir queriendo ser mil veces mas,
de lo que él ya es,
para mí.

Para nosotros ojalá.

Que sé rememorar cada poro de su piel cuando respiraba,
y sus sonrisas en los momentos más inesperados,
y sus gritos, 
que quizá algún día seguirán el compás de los míos.

Que sí, que a veces yo también dudo,
cuando se queda quieto y no deja de mirarme,
pero sus pupilas me la juegan,
y vuelven a hacer que pierda la poca cordura que me queda.

Subiría con sus pestañas al cielo,
y no se si volvería, 
a lo mejor sí, para arder en el infierno,
como si fuese de cera.

Extrema distancia, o eso decían.

Recuerda: yo también.



jueves, abril 23

Quiéreme la mitad de lo que lo hago yo

Las caricias del insomnio últimamente me dejaban por las nubes, 
no sabía si era que la locura consumía más de lo normal mis días,
o si eras tú el que no estaba,
para hacer de mis noches...
ya sabes,

que no fueran noches.

También me delataban las sonrisas espontáneas, 
que, curiosamente, 
aparecían a la vez que tu. 

Me faltaba tiempo, me sobraban las ganas,
y ahora también.
Cada vez me asustaban más los escalofríos que me recordaban que no estabas cerca,
y me aterraban las palabras que deciden callarse cuando estas aquí. 

Pero.....
si, PERO:
yo más. 

sábado, abril 18

Mensaje subliminal.

Y lo difícil que es hablar cuando el corazón calla, el invierno se calienta, y el sudor se hace frío.

Aunque en el amor, y en tus besos, las palabras nunca son lo que quiero descifrar.
Puede que sean tus dientes, o tus mejillas, que cambian de color cuando decido que mi ropa se caiga al suelo, o que se desvanezca, para nunca volver a encontrarme con el pantalón que ataba mis botones para que no fueras mío todas las noches que yo quisiera (dejémoslo en todas).

Para qué hablar de los muros que intentan burlarse de tus lunares, si los sobrepaso volando cada vez que intento hacer líneas entre ellos, mordiendo cada hueco que me declara la guerra recordándome que algún día no seré yo la que esté dispuesta a quererlos, o a odiarlos, o a cuidarlos.


Intentaré que tus pupilas jueguen al póker con mis pestañas, y que el rey de corazones nunca alce la bandera blanca para finalizar la partida. Inventaré siete movimientos para que el ajedrez te deje KO y hagas la L del caballo en mi espalda:

 “la Libertad es lo que me hace dormir 
cada luna derritiéndome en tus labios”.

viernes, abril 17

Esta va por los que no confiaban en nosotros, por los que se reían cuando nosotros decidimos que podíamos intentarlo. No confiaban en las posibilidades en las que nosotros creíamos. Teníamos un 1% a nuestro favor, y el resto, a nuestra contra, pero eso era lo que nos hacía levantarnos a seguir con la lucha. Porque sí, lo que hacemos es luchar, no vengarnos de aquellos que nos ponían un "no" en la frente cada vez que avanzábamos un paso más. No son tan importantes como para llevarse los logros de nuestra fuerza. 
Puede que nuestra toalla no estuviera en el cielo cada vez que fallábamos, pero nunca la tiramos, os lo aseguro. La toalla era nuestra arma letal, y nuestra mente, el comodín de la victoria. 
Fuimos nosotros los que nos acordábamos del por qué, del para qué, del cómo, y del con quién,y así seguimos, aunque nuestros impulsos nos ofrecieran a cada segundo que avandonasemos.
"Partimos", frase más elocuente de todos los 300. Partimos hacia quizás, nuestro mayor fracaso, pero, y entendiendo el pero como una conjunción que hace que lo anterior a él sea una mentira, 
lo logramos. 



domingo, abril 12


Hoy es nuestro día, hoy estallamos juntos.
¿Recuerdas esa película en el que una mísera granada, de como mucho 4x3 centímetros, arrasó con media ciudad? Pues algo parecido.
Voy a mirarte como nunca nadie lo haya hecho antes, y voy a intentar formar parte de tu vida con un sólo beso que te arruine los días. Por querer repetirlo. Una y otra vez. Pero intentaré que sea efímero, para que te vuelvas loco en el intento de rememorarlo en otros, que no sean mis dientes. 
Voy a acariciarte cada poro de piel que nadie nunca haya tocado, o que ni siquiera tú sepas que existe. Porque es muy fácil que cualquiera se fije en tu cuello, aunque lo importante sea los 100 mordiscos que te voy a dar cada noche debajo de la luna. 
Voy a hacer recorridos por tus labios, patinando por cada rasguño que cualquier zorra intentase hacer para dejar su huella. Será mi territorio, mi barco a la deriva. La única tripulación que a mil millas a la redonda hace que se alejen los piratas bárbaros de la desilusión. 
Intentaré conseguir que tus pulmones se arrepientan al verme, sabiendo que su perdición llegará de un momento a otro, cuando traten de respirar hondo y solo puedan hiperventilar. 
Voy a ser tu asma, tu paralizante, tu parkinson, tu ceguera, tu insomnio, y sobretodo tu perdición. No lo tengas en cuenta ahora, de eso llegarás a la conclusión tu solo, cuando trates de buscar en otras lo que creías que no tenía yo. O lo que esperabas encontrar en mí.
Te avisé que era sencilla, y que solo necesito dos cervezas para conquistarte. 
Si algún día no quieres que sea yo la que ponga tu vida patas arriba, espero que te acuerdes de mí cuando la Steinburg sea la única salida para emborracharte. No hace falta que te diga nada del champagne, porque se que cuando lo veas, sabrás quién era la que realmente te hacía el amor. 


jueves, abril 9

Hagamos que tu eres yo y que yo soy tú,
y que no somos partícipes de esta locura solo,
sino de varías, 
que en concreto, y con redundancia,
me están volviendo loca.

Hagamos un pacto, 
el de no entretenernos,
el de seguir moviendo las pestañas aunque el mundo pare,
o el de seguir besándonos aunque el semáforo se ponga en verde.
Prometo intentar no estrellarme,
aunque es complicado teniéndote de participante. 

Imaginemos que yo soy la que nunca te lleva la contraria,
la que no tiene los sentimientos a flor de piel, 
o la que adora cualquier película que sea de tus favoritas.
Imaginemos que no te echo de menos cada vez que nos separan centímetros, 
que no cierro los ojos cada vez que te recuerdo para centrarme en tu sonrisa
o que no adoro soñar contigo. 

Imaginemos.

Imaginemos que nada de esto es cierto, 
y que no quiero tu mirada cada día para desayunar, 
ni tu perfume,
ni tu pelo de loco cuando te despiertas,
ni tu pulgar amorfo,
ni tu forma de besarme, agarrándome justo la porción de labio que me muerdo cuando los nervios me recorren todo el pecho, 
y que a mi no me salga esa forma.

Imaginemos que odio tu cuello, 
y que no pagaría mil noches en vela por vivir ahí. 
O que nunca me gustaría escribirte, 
en la espalda,
para ser yo misma la que lo lea,
todo lo que pienso cuando te tengo en frente,
                    que imaginemos que no es nada,
                    pero que en realidad,
es todo.

Imaginemos todo.
Sería ilógico que algo de esto fuese verdad,
pero...
soy una chica dura, ya sabes.

Y riete, 
porque cada vez que lo haces,
me acuerdo de por qué estoy contigo.


-Palabra mágica. 

domingo, abril 5

-00:00- 
Hora cero, minuto cero, primera calada, primer microsegundo de pestañeo, y tú.
Sobretodo tú.
Me tiembla el pecho como si no te conociese, 
y todos mis nervios se concentran en intentar interpretar tu mirada. 
Mis pupilas se dilatan como si me fuera a morir de sobredosis, 
y entonces ocurre,
das un paso hacia delante, o hacia mí, y desfallezco en el intento de tener cordura. 
Me la suda la luna.








martes, marzo 31

"hablaré con honestidad del sabor de la magia cada vez que me besas, de cómo el invierno se funde de miedo a tus pasos, y de que no existe la libertad sintigo cerca"


                                                      -escandar algeet

jueves, marzo 26

lunes, marzo 23

Inconsciente, o conscientemente, ya ni lo sé.
Después de tanto beso o de tanto verso, ya no se dónde esconderme.
Igual debería hacerlo debajo de tus sábanas, 
al menos ahí sé con certeza que serás el único que me encuentre. 
Porque sí, no quiero casualidades idiotas,
ni borrachos,
ni historias que hagan que pierda el tiempo.
Aunque me encantaría perderlo contigo.
Para qué mentir, eso ya lo haces tu.
O no.
Ya no lo sé.
Puta consciencia que se esfuma cuando me rozas con los labios.
Que me fumaría exactamente 170 kilómetros para ver tu sonrisa detrás de cada amanecer,
aunque no madrugues. 
Porque me tragaría mil inviernos por ser la que te dilate las pupilas,
y te llene de lunas cada noche,
y te lleve la contraria,
aunque tuvieses el mango de la sartén para dar vueltas a mi dichosa vida.
Porque ya estoy dando vueltas de campana, 
y has puesto todo patas arriba.
Pero prometo ir sin frenos,
tu prométeme ser el astronauta del que hablaba Rayden. 

domingo, marzo 15

Que la película más bonita que jamás había visto era la de sus oídos,
que aunque no le gustase escuchar el bombardeo de Pearl Harbour, 
yo escuchaba el de sus pestañas,
incluso cuando no rozaban con las mías. 
La prosa, poesía, o cualquier forma literaria que suele hacer con sus labios,
puede enloquecer a cualquiera,
inclusive a mí, que ya tengo la locura en los genes. 
Podría detectar su olor en 100 millas a la redonda y no colocarme, 
pero no me pidáis que haga eso cuando está a centímetros,
acabaríais llamándome adicta y narcotraficante. 
Que puede que nadie lo entienda,
pero me paraliza verle caminar y sonreír a la vez,
son los siete pecados capitales viniendo en busca de guerra,
aunque siempre es mejor hacer el amor. 




jueves, marzo 12

-Y el cielo no es suficiente cuando llego allí y no te recuerdo-

Puse la música al nivel de las nubes, intentaba no pensar en nada, solo buscaba dar marcha atrás 5 minutos en mi memoria.
Primera, segunda, tercera, freno.
El puto semáforo del final de la cuesta siempre está en rojo.
Supongo que eres tú el que no me deja irme,
o igual soy yo la que prefiere quedarse.
Pensé que igual estaba en lo cierto en eso de equivocarme,
pero no podía dejar de besarte.

viernes, febrero 27

Nos enseñaron que después de la tormenta siempre llega la calma, lo que no nos dijeron es que después del arco iris puede seguir lloviendo. 
Nos dijeron que el dolor es inevitable y que el sufrimiento es opcional, pero se les olvidó el detalle de: "hasta que llega la desilusión".
Nos pidieron que estuviéramos seguros de nosotros mismos, cuando lo único seguro en esta vida, es la muerte. 
Nos metieron en la cabeza "fuerza" cuando realmente lo que necesitamos es "resistencia".
Nos coronaron por nuestros logros en vez de por nuestros fallos y seguidas hacia delante. 
Se les olvidó recordarnos que después de "caerse" a veces cuesta "levantarse".
Nos cambiaron la realidad de que puede que algún día no salga la luna, por "al menos hoy ha salido el sol".
Nos enseñaron que la mentira tiene las patas muy cortas, pero ellos no sabían que a veces no se trata de correr más, sino de correr mejor.




Nos pusieron una pistola en la cabeza obligándonos a ser los mejores, cuando lo que realmente hay que conseguir, es llegar a ser la mejor versión de ti mismo.



miércoles, febrero 25

Me has dejado a medias y encima estoy sin cigarros.
Y lo jodido que es eso de intercambiar el sexo por el mono.

Nunca estuve a favor del porno.

Me fumaba todos los lunares de tu espalda mientras tu te ponías celoso de la nicotina.
Sin razón.
La peor droga era la de tu mirada.

Quise hacerte participe de mi adicción, y conseguiste que cayera aún más en ella.

No me dejabas más elección que la de morderte cada curva,
cada puta línea sin orientación,
que por cierto, dejaría a cualquiera sin aliento.



domingo, febrero 22

Llegué tarde porque estaba navegando entre sus caderas. Después de tanto recorrido por sus lunares imperfectos, acabé desviándome hacia su boca. Hacia el kilómetro cero, hacia mi perdición.
Porque sí, todo empezó en el parpadeo de sus labios.Desde ese día me encuentro borrando en el felpudo el camino de migas, para que nadie siga el rumbo que entreven sus piernas cuando camina.
Ya lo dijo Rayden.
Intenté darle puntería a mis indirectas, pero la diana no estaba colocada en buen sitio. Me temblaban hasta las venas.
Consiguió entrever mis cicatrices con juegos de palabras, y que mi mirada fuera más sincera que mis versos. Que desde que le conozco, carecen de sentido. 
Me dejó con la misma borrachera que la de fin de año, pero prometió que no sería una despedida. 
Me sobraban ganas, y me faltaron huevos.
Todavía recuerdo como su dedo índice contaba mis pestañas, que no parpadeaban, que disfrutaban de la suave brisa que levantaba su sonrisa cada vez que se reía de mi. O conmigo. Me la sudaba.