Dedicado a las personas que son conscientes de que el arte, la poesía, la música y las letras, son los sentimientos que despiertan el alma. A los locos. A los maniáticos. A los perdidos. A los desordenados. A los cobardes. A los distantes. A los inquietos e inquietantes. A los hiperactivos. A los amantes de la Paulaner. A los que surfean. A los desconocidos. A los risueños. A los imaginativos. A los amantes del cine. A los refugiados. A los que odian el queso. A los imperfectos. A los que odian las normas y se salen de lo cotidiano.

Yo también soy una de vosotros.

domingo, enero 25

La noche ha vuelto a hacer de las suyas,
y ha vuelto a no querer irse.
Nos ha dejado la luna, llena por si fuera poco, para que no notemos la falta de sol,
ni de contraluz,
a través de la persiana.
Nos ha obligado a pasar frío, 
a que la sábana sea nuestra aliada y no los helados a media tarde.
Nos ha dejado sin voz,
sin los gritos de libertad a modo de silencio cada vez que atravesamos la arena, 
buscando el amanecer,
que nunca llegó. 
Nos ha dejado a nosotros, borrachos y yonkis, incapaces de curar nuestras adicciones,
pero con ganas de seguir vivos. 


viernes, enero 23

Y cuando no te rindes es cuando empieza a ser todo el triple de fácil. Los demás caen como moscas, y tu ahí sigues, a lo tuyo, 
a lo que quieres y por lo que mueres.



jueves, enero 22

Subí la persiana creyendo que el día sería mejor viendo amanecer desde esta ventana, tan sucia a veces, de mi desordenada habitación. 
Tenía la sensación de que si no podía disfrutar de los pequeños detalles, no cogería la suficiente velocidad para poder llegar a los no tan pequeños. Pero a veces los confundo.
Recorrí las calles de Valencia pasando por Blasco y después cambié mi recorrido desviándome hacia Xativa, pero me detuve en una de las calles perpendiculares a la avenida de Aragón. Qué bonito es lo pequeño y que poco se valora.
Los pequeños bares, las peluquerías, las panaderías, las tiendas de solo cuarenta metros cuadrados que no llegarían a ocupar ni la región de informática del Fnac. 
Los pequeños barrios. Sitios donde todas las caras son conocidas y cuando llega alguien nuevo, atrae. Esos estudiantes que alquilan el piso de la cuarta planta, y que cuando bajan la basura, todo son miradas preguntonas. El chequeo de la abuela del primero intentando analizar tu vida en un momento. Qué bien se lo pasará en ese mirador, pensé. Me recordó a la mía.
Pasaban los taxis libres sin rumbo alguno, o simplemente haciendo lo mismo que yo. 
Me dediqué a oler el suave perfume de las calles (desiertas comparadas con el resto de Valencia), y a intentar buscar una canción que hiciera que mis auriculares dieran rienda suelta a mi imaginación. Bridge of bones fue la que elegí, para poder escuchar como explotaban las olas del mar en pleno centro de una gran ciudad.


martes, enero 20

"R de revolución, A de actitud, P de poesía"
- Nach

Digan lo que digan, el rap es poesía. Es un poema que te lo dicen de la mejor forma que se puede decir: recitándolo.
"Escucha la letra" -dicen cada vez que le dan al play, o que suena en aleatorio justo la que quieres escuchar. Llega. Entra dentro. Se queda.
Frases que entran como puñetazos en tu cabeza y que te enseñan lo que se aprende en la calle, uno de los "ring" más peligrosos. 
El rap es como el ángel de la guarda que te acompaña en el coche y en cada paso que das hacia delante (que nunca hacia atrás).
El rap vive para ser tu aliado y para ser la magia que te da la fuerza para seguir en la batalla que es la vida. Muy puta por cierto. A veces.
El rap es el hijo de la literatura. Hipérbaton, sinónimos, antónimos y rimas asonantes; hace figuras literarias sin pensarlo.
El rap es confianza y seguridad. Frase perfecta en el momento perfecto, para derrumbarte más o hacerte el jefe de esa habitación.
El rap es una letra sin pentagrama y sin cable de amplificación, es un micrófono, una mente y un sentimiento. 
El rap es la historia de quien se atrevió a decir verdades como cielos y como soles, porque también arden.
El rap es mecheros tocando la luna y manos que marcan el compás del universo, creciendo, para llegar a lo más alto. 
El rap te marca el camino, no solo con el ritmo, sino con las inspiraciones en milisegundos que dan los grandes para seguir contándote su historia.
El rap es historia, leyenda, y futuro. 

lunes, enero 19

Recuerdo la pornografía de sus espasmos cada vez que intentábamos ser menos salvajes en aquel colchón. Era imposible, pero no dudábamos en poner empeño en el intento. 
Describía un paisaje nevado recorriendo mi cuerpo con sus dientes,
y ponía la llama tan esencial que dicen que tiene el amor con sus susurros. 
Parecía como si las notas del pentagrama de Ludovico sonasen al compás de los muelles, dejándo que los agudos salieran de mis cuerdas vocales.
Éramos el aire que salía en el intento de ahogarnos al acelerar tanto las respiraciones.
La espiración era la monotonía que ejercían nuestros pulmones, 
como si fueran los últimos calos del peta de después de cenar. 
Nos temblaban los ojos sin siquiera tenerlos abiertos, 
porque si los hubiéramos abierto, hubieran explotado en el intento de salir volando.
Porque sí, desplegábamos las alas sin miedo a la gravedad,
sin miedo a la miradas de un polvo mal echado, 
sin miedo a la embriaguez de nuestras manos por no tener aire acondicionado. 




domingo, enero 18

Déjame ser tu locura y tu tregua cada mañana. 
Déjame ser la que vista de rojo todos los lugares que visitas con tu mente cada vez que quieres olvidar.
Déjame que sea la única que te haga feliz en tus días no tan buenos y en tus días inolvidables.
Déjame que sea el hielo y el fuego que bañan tu café en tus momentos de sonambulismo. 
Déjame ser el roce de tus labios contra mis mejillas,

y esa sonrisa que te sale al dejarme con las ganas.

Déjame quererte como se que nunca nadie lo va a llegar a hacer.
Déjame prometerte el cielo y lo eterno, y déjame cumplirlo.
Déjame que no te deje escapar.
Déjame que brinde por cada capullo que he visto pasar, 

y porque a ti nunca te deje irte.

Déjame que sea algo más que algo y no menos que nada.
Déjame que viva para contarlo, como "doble v", pero a tu lado. 
Déjame que sea yo la que deshaga tu cama, la que inunde tu ducha y la que prenda fuego a la encimera. 
Déjame derretirme en tus cosquillas y temblar con tus pupilas.
Déjame ir a buscarte, y déjame quedarme,
porque sí, quiero molestarte,

a besos y verdades.

Déjame morirme por querer tocarte y por tenerte delante. 
Déjame frenarte cuando te dispongas a buscar  en otras lo que crees no haber encontrado en mí. 
Déjame que empiece, y dame la oportunidad de nunca acabar.
Déjame coronarte como el chico que nunca se convirtió en rana, ni en cerdo. 
Déjame cantarte cuatro poemas de mi puño y letra cada tarde, detrás de esa chimenea,

y arder contigo.



"Déjame, pero nunca me dejes"






sábado, enero 17

Hablo de las veces que nos hacemos los locos intentando no ser conscientes, cuando lo que en realidad conseguimos es que apunten hacia nosotros cual diana con premio en el bolsillo.
El problema no es ser inocente, es simular que lo eres. Parece mentira que se lancen a las barbas de cualquier persona negando el intelecto y pensando en la apariencia. A lo fácil. A lo barato. A donde duele.
Eso de atacar sabiendo que la defensa es nula, con un 99,9% de posibilidades a favor, y sabiendo que los del otro lado no tienen ni la más mínima esperanza, y que incluso, ni pedirán revancha.
Así es como te ven: como el pez libre fácil de engañar con un mísero arpón, como un niño pequeño pensando en “Papa Noel”, como un perro detrás de una pelota, como una niña pija detrás de su bolso de Dior.
Apuntan, disparan, y muerto. Rozado y hundido. Cobarde incomprendido.
Creo que es el momento de decirte que las mejores armas son aquellas que nadie sabe que existen, o que nadie sabe que están entre tus pertenencias. Incluso ni tú, que decides no defenderte cuando te atacan. Siempre eliges la misma historia: “hacerte el loco” e intentar no pensarlo para que el edificio destruido se repare pronto. Si lo que piensas es que tienes una gran coraza con la que nadie puede hacerte daño, estás equivocado. Evadirte no es no entrar en la batalla, es estar dentro con los ojos cerrados.
Despierta y separa las pestañas. No esperes a que te disparen y curarte, dispara y que no tengan la posibilidad de curarse. Que no se atrevan a apuntarte. No hará falta ni que vigiles tus espaldas, una vez que te vean como rival honorable, empezarán a ser ellos los cobardes.
Y defiende a los que huyen, enséñales a coger las riendas y ponerse al frente sin miedo al desastre. Dibújales el camino de la derrota para que sea lo más cerca que estén de él en toda su vida y nunca lleguen a seguirlo. Que no se hagan los locos, que no sean inocentes.
Dejemos la locura para los que creen que apuntándonos, lograrán que agachemos la cabeza. Tú mientras tanto mira al cielo, intenta encontrarte y buscar la manera de hacerte de recordar. 

De hacerte leyenda.  


martes, enero 13

Intento evadirme del mundo circundante y encontrar cualquier inspiración escondida entre la salida y la puesta de sol. No logro concentrarme, las alarmas me recuerdan que no tengo que perder el tiempo en respirar. Busco en mi subconsciente y tampoco encuentro nada, vacío. Vacío como mi buzón cada vez que espero cosas sin importancia, y vacío como el metro cuando agradezco haberlo perdido. Un vacío sin sentido alguno.
El miedo de cualquier lector es no encontrar entre esas líneas lo que realmente quiere escuchar (digo escuchar porque a veces las páginas pueden llegar incluso a gritar). El miedo de cualquier escritor, es no poder rotular en tinta lo que ven y escuchan sus ojos. 





lunes, enero 12

Quién lo diría, un día cualquiera y al final resultó ser el día que me cambió la vida.
Dicen que los flechazos no existen, que cupido desapareció en el momento en el que los astros decidieron que el amor no era algo que existía en realidad, era algo inventado por el hombre que no supo quererse a sí mismo y decidió velar por los demás. 
De modo que, en vez de llamarlo flechazo, llamémoslo "x". Esa puta letra decidió por mí aquella tarde. Supe que tenías que amanecer conmigo el resto de tus días. Que se dice pronto, y también se dice fácil, pero estoy segura al 100% y no me equivoco.
Se que lucharía una y mil veces por hacerte feliz, porque si hiciera falta, yo querría por los dos. Déjame que sea yo la que pague la siguiente ronda, así al menos sabré que te quedas un rato más. Y escúchame, o al menos inténtalo, pero no busques entenderme.
El tren me pasó por la cara, y no dudé en subirme, sabiendo que en la siguiente parada había un atentado de bomba. Y qué más daba salir por los aires, si yo me aseguraba volar acariciando tu espalda. Podría haber vivido media vida y parte de la siguiente en las arrugas de tus sábanas.
Reconocería cualquier olor que intentase parecerte a ti, y cualquier sonrisa que fuese de lo más atractiva, aunque la tuya puede ser atractiva y ralentizante a la vez. Me frenaba, hacía que mi frecuencia cardíaca acelerase, pero que mi ritmo respiratorio disminuyese, como si me faltara el aire pero sin el como. Pedía uno de tus besos.
Sin darme cuenta "estaba hasta las trancas" y todavía no habíamos ni arrancado; decidiste sentarte a mi lado.
El lado derecho de mi cama siempre está vacío desde que te conocí, supongo que nadie ha podido cubrir esa parte que me complementa, o que, no puede ocupar todo lo que se suponía (o se supone) que algún día tienes que ocupar tú. Te sigo esperando para el café todas las mañanas, y sigo poniendo la música que te gusta, aunque la odie.
Nunca cierro con llave, por si algún día quieres pasarte a no echarme de menos y a no dejar de besarme. 
video

sábado, enero 10


"Y le pregunté al tiempo que hacía mientras yo dormía,
mientras yo creía que soñaba,
mientras yo estaba en tu espalda"

Yo recorría todos los lunares de tu cuerpo, 
tu hacías de las tuyas,
o de las mías.
Sigo refiriéndome a mis pestañas,
no se despegaban del techo,
rozaba el puto cielo.
No se ni dónde estábamos,
ni dónde estabas,
ah sí, en el tiempo.

martes, enero 6


Hace tiempo me pregunté cuanto tiempo me iba a durar la felicidad de esta época de mi vida, cuánto iban a tardar en derrumbármela o quitármela de las manos. Sonreí, porque por mucho que lo intenten, algo siempre queda. Eso de que cuando hubo fuego quedan cenizas, o que nada acaba si hay algo que te lo recuerda, es algo que tengo presente todos los días.
Me dí cuenta que no encontramos la respuesta a la pregunta de la duración de la felicidad porque realmente, estamos formulándola mal.
La felicidad no es un "cuánto dura" es un "cuanto se mantiene" y "cuanto haces tu por mantenerla". La cosa más fácil de este mundo es sonreír. 


domingo, enero 4

Loca de atar, sí, definitivamente creo que es así como tengo que empezar a hablar de esta chica. Te sale con cualquier cosa en el momento más inesperado. Es demasiado impredecible. Es una caja de sorpresas, aunque para sorpresa fue la que me di yo cuando apareció en mi vida. Es parecida a mí en muchos aspectos, pero podemos decir que me complementa, me enseña cosas que no podría explicar. Es insegura para rato, pero yo intento darle toda la seguridad que necesita. Es desconfiada cuando ha de serlo y le da la mano a la gente que lo merece; tiene mucho ojo para eso. 
Desconfía de ella más que de nadie, eso también he de decirlo, gesto bastante poco egoísta pero también valiente. No quiere fallar, quiere apuntar y que le salga a la primera. Muchas veces le sale. Saca la fuerza que no tienen los guerreros ni los magos. Aunque para magia ya está su sonrisa. No exagero si digo que anima a la mitad de la gente que vivimos aquí, bajo el mismo techo. 
Jodida suerte esa, la de que compartir pasillo. Llama-cuelga y ya está aquí. 
Muchas veces se le hace difícil conseguir sus metas, pero ella no cesa en marcarse propósitos, aunque sean para el siguiente día. Se levanta por la mañana con los ojos nublados, creerme que sé de lo que hablo, y mientras se hace el café piensa en la locura de día que le espera, o en la locura que le espera al día. Puedo decir con total seguridad que es la vida que todos quieren tener.
Cuidado con meterte en su vida si no estás invitado, tiene un ejército detrás que no dudará en alzar las velas y comenzar el ataque (sí, yo soy la comandante). Es eso de que si ella no se ve capaz, lo mejor que tienes que hacer es apartarte, porque yo misma seré la encargada de que se vea el triple de buena de lo que se cree que es. Que no es poco. 
Está llena de dudas, y las dudas la paralizan; pero cuando encuentra las respuestas, o simplemente le da por no buscar las preguntas, es el as que se encuentra debajo de la manga de cada venganza. 
Si tuviera que definirla con un día, sería con el 28 de diciembre, es demasiado inocente, cosa que le hace única. Recuerdo que mi abuelo siempre me decía que esa gente es la que más feliz vive. Los que se hacen los locos y los que huyen de pasar malos tragos. No niego que no lo halla pasado mal, ojo, pero no quiero hablar de esos temas ahora, los dejó en el pasado y ahora es fuerte gracias a ellos. 
Es una niña, pero a la vez, es mi ángel de la guarda. Es la que me previene antes de curarme, aunque sí, también me cura. Es el mejor antibiótico de toda la semana. 
Es alguien de confianza, alguien que le das la mano para arder juntas. Pero he de decir, que con ella no te quemas, es el puto hielo en un incendio y la puta luz que brilla ese día a las 5 de la mañana en el que te levantas para intentar hacer algo productivo. 
Tiene personalidad, tiene carisma, tiene el don de hacerte sentir bien a cada instante. 
¿Y cuando se pone la música atope? ¿Y cuando está irradiando felicidad desde el minuto cero? Acojonante. Nunca me había pasado nada igual. Es como que ella sube y yo subo, y si ella se cae, yo caigo con ella. Traspasaría muros solo porque siga sonriendo como hace siempre. Jodidos muros que no me han dado el lujo de conocerla antes.
22 años han tardado los de ahí arriba en conseguir una mujer como la que es hoy en día, los incontables años que van a tardar en derrumbarla, y, lo más importante, los años que me quedan a su lado.


Feliz día de tu llegada, feliz día de seguir dejando huella, feliz día de para siempre. 

sábado, enero 3


La marihuana no está mal, pero tu sonrisa es la mejor de las resinas
la que más coloca, la que más enmona, la que más se hace esperar, 
la que deja huella cuando falta


jueves, enero 1

Nos encantan las tradiciones, año tras año repetimos 12 veces la misma historia, pero aun así, no nos sacia. La puerta del sol nos marca los tiempos, y todos estamos expectantes a la llegada del nuevo año. Esta vez tocaba 2015. 
Es egoísta darle la bienvenida a unos y no despedirse de otros, de modo que, intenté enterrar de la mejor forma que supe al 2014. Descorché la botella de champagne que estaba muerta de risa en la encimera de la cocina, dejando que la inspiración saltase como salta el corcho al agitarla. Me mojé entera, pero al menos quedaba el culo de la botella para poder brindar con él. Por nosotros, por comernos el mundo, porque no nos pare nada, por cumplir nuestros sueños, y sobre todo, por seguir creyendo en ellos. 
Lápiz y papel. Necesario e imprescindible en ese instante. Corrían millones de ideas por mi cabeza en ese momento, no se si por la dosis de alcohol o porque el destino quiso ponerlas ahí. Escribí las cosas que quería olvidar y las cosas por las que voy a luchar hasta el final, me acerqué a la chimenea y saqué la fuerza que no me quedaba para lanzar ese dichoso papel. La leña y la ceniza hicieron el resto. Me quedé contemplando como ardían los sentimientos escritos en ese papel, y cómo se desvanecían los propósitos buscando la esperanza. 
Le pegué el último trago a la botella, y sonreí nada más tragar. 
Ahí te quedas 2014, gracias por intentarlo.
Bienvenido 2015, déjame fundirte y que me recuerdes por mi locura.